Empieza el mes de marzo y de nuevo escuchamos la canción de los últimos años. Ya saben, eso de que “no hay que usar las Fallas para hacer política”. Más allá de la maravillosa ironía que contiene el hecho de que unas fiestas que se venden a sí mismas como un ejemplo de espíritu crítico popular luego va y resulta que no sean el espacio…