Si, yo también me considero ciudadano del mundo. Pero cuando afirmo eso ante los aduaneros, me miran como a una cucaracha. No me queda otra que enseñarles el pasaporte y lo escrutan como si buscasen a un prófugo universal. Me siento Gregorio Samsa o el capitán Nemo. Me gustaría cambiar de pasaporte en cada viaje, como un viejo anarquista que…