Quien viaja mucho aprende mucho. “Proverbio Romaní”

Viajar es un impulso vital, una escuela. Nos muestra a otros, nos libra de lo mismo, y enseña a vivir viviendo.

Como decía Camoes. Ves muchos mares nunca antes navegados.

Este año BULGARIA.

La curiosidad, el aprendizaje, la convivencia, y ese perfil lúdico que nos caracteriza nos empujan cada año a viajar por éste ancho mundo que tanto nos enseña y nos complementa. Ahí está el viaje de éste 2017, donde un grupo de mujeres, y además grandes en saberes y aventuras nos hemos trasladado al corazón de Europa.

Europa, la vieja Europa. Desde hace muchos años damos vueltas por el mundo, no podemos decir que se nos ha quedado pequeño, sí que hemos recorrido mucho, hemos aprendido siempre y hemos disfrutado no solo con lo que veíamos sino con la convivencia de unas mujeres que se conocen pero no intiman, y estos viajes nos sirven para conocernos, estimarnos e incluso poder decir esto tan importante: hemos hecho amigas.

Este año nos hemos ido muy lejos. Vietnam nos atraía desde hacía tiempo y, a pesar del calor que ya sabíamos íbamos a sufrir, no pudimos resistirnos.

Hacia tiempo que pensábamos en Bretaña y Normandia como posible viaje. Sin motivo para seguir esperando nos decidimos por esa parte de Francia que reúne unas buenas condiciones para un recorrido de una semana. La diversidad de visitas, proximidad y su interés hicieron un viaje donde el aprendizaje no restó espacio al aspecto lúdico.

Este año decidimos viajar al sur del Italia, conocer Nápoles y su costa Amalfitana. Empezamos nuestro viaje el 9 de junio, salimos de Valencia con destino a Roma y al día siguiente, de camino a Nápoles, visitamos Caserta, su Palacio Real, jardines y museo.

Elegir destino se va haciendo cada vez más difícil… “Ese país ya lo conocemos”, “Ese otro no tiene nada de interés”, “Para ir al lado de casa, no nos movemos…”, así que teniendo en cuenta todas estas premisas elegimos viajar: lejos, en avión, barco, autobús…porque eso no importa y nos fuimos a cuatro países: Suecia y Países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania).

A pesar de la extrañeza que suscitó la elección de este país, resultó una experiencia inolvidable. Nuestra aventura viajera comenzó el 12 de junio de 2011. Llegamos en primer lugar a Bucarest, ciudad donde coexisten los edificios de arquitectura afrancesada, con grandes bulevares, y aquellos construidos durante el periodo comunista.

De este gran país nos llamó la atención la concienciación que existe acerca de los recursos naturales y su uso. Los ciudadanos toman cuidado de su entorno, tienen un cimentado hábito por el reciclaje y protegen sus árboles.

La curiosidad e inquietud por saber algo más de los países que una vez estuvieron en la órbita de las repúblicas soviéticas nos condujeron hasta Croacia. Nación escindida de la antigua Yugoslavia, fruto de una guerra e independencia recientes, era un destino apetecible, además de por la belleza que atesora.

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