Opinar por opinar, o como decimos en valenciano parlar per parlar, es lo que se lleva. Si tuviésemos que utilizar otra expresión popular para definir esto lo concluiríamos con que «la ignorància és la mare de l’atreviment».

La catedrática británica de Estudios Clásicos y divulgadora histórica Mary Beard pide que sea el poder el que se transforme y no que las mujeres se adapten a una concepción masculina del poder. “En el mundo antiguo encontramos a muy pocas mujeres artistas, con historias que han sido olvidadas y que hay que rescatar”, asegura. Beard recibió la semana pasada el título de doctora Honoris Causa por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en un acto en el Ayuntamiento de Barcelona.

Negar la violencia de género obedece a un tipo de rearme ideológico masculino con el que se pretende desactivar el avance del feminismo y obstruir el camino hacia la igualdad.

Una cosa es desear un mundo sin prostitución y otra muy distinta es querer impedir que mujeres prostitutas hablen en la universidad. Hace falta haber olvidado muchas cosas fundamentales para demostrar semejante grado de intolerancia

El BCE tomó medidas para reducir su brecha de género pero las mujeres siguen presentándose menos para optar a los mandos intermedios. No se trata de que las mujeres nos ‘masculinicemos’ para alcanzar el poder ni de que entremos sin más en las estructuras para que éstas puedan presumir de que ya son paritarias sino de que repensemos y transformemos las propias estructuras.Si llegar a determinadas posiciones implica trabajos absorbentes que impiden cuidar y autocuidarse la pregunta no sería tanto por qué las mujeres se autoexcluyen sino cómo es posible que los hombres lo acepten sin rechistar y no reclamen otra cosa

Sr. Domingo: a las mujeres nunca, ni en los ochenta ni en los noventa ni en el siglo XIX nos ha gustado que abusen de nosotras, ni sexual ni de ninguna otra manera; ni que nos toquen ninguna parte del cuerpo sin nuestro permiso; ni que nos impongan las relaciones sexuales como chantaje para nada; ni que nos violen, en general.

Quiero reivindicar la honestidad, la lealtad, el diálogo, la escucha de verdad, la construcción colectiva y el amor político –amor por la vida y por la gente– como valores básicos para construir un movimiento fuerte y potente

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