Pasan algunas décadas desde que los planteamientos generales de un feminismo sin adjetivos, adaptados a las circunstancias concretas de cada país, mostraban su gran capacidad y eficacia en reclutar a millones de mujeres y algunos hombres deseosos del progreso, para acabar con la escándalos discriminación que sufre la mitad de la humanidad por razón de género.

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